Sweat Equity o la capitalización del riesgo

Las startups son organizaciones temporales que buscan validar un modelo de negocio en situaciones de incertidumbre extrema. Disponen de recursos muy limitados, lo cual les obliga a gestionar de forma inteligente elementos como el tiempo, el capital o el talento.

El sweat equity es un modelo de inversión no financiera y está convirtiéndose en una fórmula muy interesante para que las startups puedan incrementar sus recursos y capacidad sin tener que tirar de caja.

El Sweat Equity es un término jurídico anglosajón y define “el capital social de una startup que es adquirido por empleados o colaboradores clave bajo unas condiciones favorables, en reconocimiento de los servicios que éstos realizan para que la empresa crezca.”

Pero además, el sweat equity es también un mecanismo para la reducción del riesgo para las startups en cuanto que permite que los miembros aporten sus “minutos de calidad” en aquellas tareas alineadas con sus competencias y motivaciones.

Veamos un ejemplo. Una startup compuesta por tres promotores eminentemente técnicos en su fase más embrionaria, más tarde o más temprano deberá tomar una decisión: uno de ellos debe de asumir las competencias de desarrollo de negocio. Esta situación provocará una pérdida de músculo técnico sin ofrecer las garantías de que se produzca una gestión adecuada del área de negocio, bien por falta de conocimientos, bien por falta de motivación o destrezas para llevarlo a cabo.

Siguiendo con el ejemplo, la llegada de un partner a la compañía mediante la fórmula de sweat equity, permite que el talento técnico aporte todo su potencial en el área técnica incorporando personal con conocimientos y experiencia en desarrollo de negocio a dicha área. De esta forma, el riesgo asumido por la startup sería bastante menor y las probabilidades de éxito bastante mayores.

En este post, nos centraremos en 4 elementos en los cuales el sweat equity hace un aportación muy interesante a las startups.

Tiempo.
Parece evidente que el factor tiempo es un elemento clave en el desarrollo de las startups; la llegada al mercado de forma rápida suele ser la principal forma de crear ventajas competitivas con las que cuentan estas organizaciones frente a otros modelos de corporaciones. Además, no hay que  olvidar que el lanzamiento al mercado es la forma más eficiente de proteger nuestra idea de negocio frente a otros competidores.

La reducción del “time to market” es un elemento diferencial entre éxito y fracaso para muchas startups. No solamente por lo que supone el hecho de llegar el primero -elemento diferenciador y muy poderoso sin duda- sino por el impacto que tiene en la reducción del coste de desarrollo de producto/servicio y, por consiguiente, en las necesidades financieras de nuestra startup para la fase producto.

Recursos económicos
Los recursos económicos son un bien escaso en las primeras etapas de desarrollo de una startup. Por este motivo, la vida de estas compañías está supeditada a la gestión de dichos recursos.

En este sentido, contar con un buen equipo que haga posible el desarrollo de este tipo de proyectos es un elemento clave en toda startup pero hemos de tener presente que la contratación de personal cualificado y talentoso tiene unos elevados costes para las startups.

Gracias al sweat equity, las compañías pueden incorporar profesionales competentes sin verse obligados a destinar sus recursos económicos al pago de salarios en las fases más iniciales; de esta forma, las compañías cuentan con una pista más larga para el despegue y pueden destinar sus recursos económicos al desarrollo de producto y al desarrollo de clientes.

Competencias.
Como hemos dicho anteriormente, el desarrollo y la gestión de toda startup requiere del desempeño de ciertas competencias.

El equipo debe  identificar cual es el mapa de competencias que la startup debe tener cubierto para poder desarrollar su proyecto con un mínimo de garantías. Lo ideal sería cubrir las competencias en base al equipo, pero esto no siempre es posible. El sweat equity incorpora profesionales a la startup con competencias que hasta entonces, o bien no estaban cubiertas, o bien eran cubiertas mediante outsourcing.

Hasta ahora, los equipos con importantes carencias en su mapa de competencias tenían 2 opciones: formarse o contratar a terceros.

La opción de la formación en áreas desconocidas para los miembros del equipo puede tener consecuencias muy negativas para la startup como puede ser la perdida de foco y del control de tiempos;

Por otra parte, la contratación de servicios conlleva un desembolso de recursos económicos, de los cuales no siempre disponen las startups.

Experiencia.
La experiencia es el elemento intangible por excelencia dentro de las startups. De hecho, podríamos decir que la actividad clave de este tipo de compañías es el aprendizaje y la adquisición de experiencia.

Las probabilidades de éxito de las startups son mayores cuando en su equipo hay miembros con experiencia en el desarrollo y gestión de este tipo de organizaciones. La experiencia es un elemento muy valioso para la startups, pero su adquisición es compleja.

La contratación de un equipo experimentado es, por otra parte, muy caro; adquirir experiencia requiere tiempo; un tiempo que las startups no tienen. El sweat equity aporta al equipo la experiencia y el aprendizaje validado de profesionales que han vivido experiencias en entornos similares, lo cual aporta mayor agilidad y seguridad a los procesos de toma de decisiones.

Por último…

Evidentemente, la llegada de unos compañeros de viaje a las startups aportan muchas más cosas -gestión, estrategia, marketing, etc…-. Nos hemos centrado en estas 4 porque nos parece que son elementos que tienen un especial interés e incidencia en las compañías. Pero para finalizar, no nos queremos olvidar de destacar el efecto que la llegada de un partner tiene para la moral de la compañía. Pero de este asunto hablaremos otro día.

En Smartmee nos gusta definirnos como growth angels, ya que aportamos nuestros recursos al crecimiento de las startups, en una relación de partners y compartiendo el riesgo. 

www.smartmee.es

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